RESEÑA HISTÓRICA

Arturo Núñez Jiménez Gobernador 129 de Tabasco

La vida política, social, religiosa, comercial y de convivencia en Tabasco ha estado desde siempre impregnada de muchos conflictos, de todos los matices y hasta sujeta a los caprichos de los gobernantes en turno. Es por ello que la cifra de gobernantes que han pasado por el poder es muy larga, más incluso que en el ámbito federal pese a las intervenciones extranjeras, entre ellas la de Estados Unidos en 1914 y la invasión de Francia en la etapa que tocó gobernar y mantenerse en el exilio en su propio país, al Benemérito Benito Juárez García, quien sostuvo diversas luchas internas, incluso contra quienes se ostentaban sus amigos, contra todas las fuerzas, incluyendo la que emprendió contra el poder religioso del catolicismo  al haber instaurado La Reforma, que provocó la furia del gremio dependiente de El Vaticano, incluyendo a los que se beneficiaban a través de las nuevas leyes.

Tabasco, pese a su aislamiento, cercado por el agua, sin otros caminos que no fueran los ríos y su única entrada y salida, la histórica Frontera, originalmente Zintla, hoy Centla donde aún los hombres tostados por el ardiente sol marino y de las violentas aguas que bajan al Océano luego de fundirse el Grijalva, el san Pedro con el Usumacinta, su todavía zona pesquera, aunque exigua al perder su calado de antaño, fue “caja de resonancia” de todos los conflictos que emanaban de las leyes y decisiones del centro del país, así también lo surgido de la lucha por el poder. Es impresionante la lista de gobernadores que ha tenido Tabasco a través de su historia en la cual se registran 35 no nacidos en la entidad, entre los que figuran 7 extranjeros, según listado que nos legara el historiador, ex gobernador de Tabasco (en dos ocasiones), poeta, periodista combatiente y escritor, Manuel Mestre Ghigliazza, en su volumen Gobernantes de Tabasco 1821-1914.

Para muestra, de 1821 a 1914, lo que comprende la obra en referencia, es oportuno señalar que del vecino estado de Campeche gobernaran a la entidad 6 personajes: Santiago Duque de Estrada, José Rovirosa, Pedro Requena, Simón Sarlat García, Pedro Baranda y Manuel Mestre Gorgoll.

De Cuba, 3: Francisco de Sentmanat, Pedro de Ampudia Grimarest y Agustín Valdés.

De España, 3: Manuel María Leytón, Pedro Pérez Medina y Eduardo González Arévalo.

De Guatemala 1: Manuel María Escobar

Chiapanecos 1: Juan Manuel de Torres

Chihuahuenses 1: José Ignacio Gutiérrez.

Distrito Federal 4: Amalio Alarcón, José Justo Álvarez, Manuel Díaz de la Vega y Alberto Yarza.

Hidalguenses 1: Carlos Borda

Jaliscienses 1: Juan Pablo Anaya

Michoacanos 2: Benito Haro y Francisco J. Múgica, este último en 1916.

Poblanos 1: Juan Ramírez Calzada

Tamaulipecos 1: Joaquín Zeferino Kerlegand

Tlaxcaltecas 1: Jesús Oliver

Veracruzanos 3: José Antonio Rincón, Abraham Bandala y Manuel Martínez Güido

Yucatecos 3: Juan Bautista Traconis, Ignacio Vado Ruz y Wenceslao Briceño

Zacateca s 1: Francisco de Paula Aguilar

Procedencia desconocida, no tabasqueños, 3: Juan Nepomuceno Fernández Mantecón, Francisco Velázquez y Pedro Carrillo

En total son 36 gobernantes desde 1821 a 1916 pero, si se ampliara la lista hasta nuestros días el número de ellos aumenta debido a que en 1916 vino otro michoacano, el general  Francisco J. Mújica, con lo cual ampliada, la lista llega a 37. Si revisamos los 97 años restantes, es seguro que nuestra lista aumentaría. El mismo Garrido Canabal no era tabasqueño sino campechano, aunque él en la Ciudad de México, en el Congreso de la Unión, afirmó que nació en la raya de Tabasco y Campeche, con lo que logró el apodo de “El Rayado”.

Entre otras curiosidades políticas en torno a la disputa por el poder, se consigna que muchos gobernadores repitieron en el mando cuanta vez se les antojó o tuvieron oportunidad de regresar. Vamos a proporcionar una lista de los nombres más relevantes y que dejaron huella, negativa muchas de las veces, cada vez que accedieron al mando. El listado, curioso desde cualquier punto, es el siguiente:

Abraham Bandala, de Veracruz, 19 veces

Justo Santa Anna, 12 veces

Simón Sarlat Nova 11 veces

Felipe de Jesús Serra, 9 veces

Agustín Ruiz de la Peña, 8 veces

Victorio Victorino Dueñas, 6 veces

Manuel Martínez Güido, 5 veces

José Víctor Jiménez, 5 veces

José Julián Dueñas, 5 veces

Policarpo Valenzuela, 3 veces

Calixto Merino Jiménez, 3 veces

Juan de Dios Salazar, 3 veces

Pedro de Ampudia y Guimarest, 3 veces

Manuel Mestre Gorgoll, 3 veces

Manuel Ponz y Ardil, 3 veces

En esta muestra no se toman en cuenta las decenas de hombres que ostentaron el mismo cargo dos veces, así como los que tuvieron un solo ejercicio. Se trata de dar una visión del pasado en torno a la búsqueda del poder, actividad que ha dejado muertes muy sentidas como la del poeta Napoleón Pedrero Fócil, quien en 1937 fue asesinado a machetazos junto con once acompañantes en la villa Cuauhtémoc, Centla, la mayoría en busca de cargos de elección popular tanto estatal como federal. Su delito: haber militado entre los jóvenes adheridos a los “Camisas Rojas” que colaboraban con Tomás Garrido Canabal, quien por cierto, fue gobernador del Estado cada vez que se le antojó, igual que su hombre de confianza, Ausencio C. Cruz, quien lo relevaba cada vez que el titular lo requería o, simplemente, cuando buscaba la reelección en un cargo de elección popular o un mandato presidencial, siempre en aras de la política, a su favor.

La cifra anterior muestra cómo la disputa por el poder ha sido una batalla constante y permanente en Tabasco. En pre comicios recientes esta actividad de exterminio ha sido notoria. En esta tierra ha sido frecuente comparar esta lucha similar a la de los cangrejos sometidos a fuego dentro de una olla con agua en la que, movidos por el calor en aumento tratan de escapar, pero todos se aferran a las patas del que está a mayor altura y entre todos, en lucha de supervivencia, ninguno logra su objetivo y terminan en la mesa, como parte  de la delicia culinaria de nuestro trópico.

El territorio de Tabasco, durante la colonia, tuvo diferentes gobernadores pero para efecto de que haya orden en el cometido de poner al día nuestra etapa de libertades, vamos a establecernos desde el momento en que se declara la Independencia que es cuando la vida política, económica y social empieza a manifestarse dentro de otro orden, es decir, comienzan las elecciones de gobernantes de manera periódica, según las convulsiones sociales, políticas o las acciones temperamentales de nuestra idiosincrasia ancestral.